por Mª Elena Sobrino
El modelo de enseñanza actualmente vigente condiciona las expectativas
profesionales de los alumnos de grado superior dirigiéndolos principalmente a la
interpretación como salida laboral. Esto plantea un problema, ya que una de las
principales salidas laborales es la docencia. Así que el sistema se realimenta de
docentes poco preparados y con escasa o ninguna vocación.
Las expectativas de las especialidades no instrumentales la mayoría de las veces ven como
salida profesional más probable la de la docencia. Pocos son los que estudian composición y
creen que van a vivir de sus propias composiciones, a tener una seguridad laboral al dedicarse
a componer y publicar partituras propias originales, que el público va a pagar por escucharlas
o por comprarlas.
Todos piensan que eso puede llegar a suceder alguna vez, ¿por qué no?
Pero con un pensamiento muy lógico y muy realista piensan que su salida profesional más
real, probable y segura es la docencia..... Pero, ¿les gusta enseñar? ¿Están recibiendo una
formación pedagógica y didáctica completa que los capacite como verdaderos profesionales
de la educación en el campo de la composición, o simplemente se les habilita como una salida
profesional secundaria, con una asignatura de prácticas y otra de pedagogía a las que ni
siquiera sus profesores dan la importancia necesaria ya que en muchos casos ni a esos mismos
profesores les gusta ni les han enseñado a impartir docencia?¿Cuántos de ellos se dedican a
impartir clase en un centro público o privado como salida alternativa a una práctica
compositiva o instrumental que no permite más que unos mínimos ingresos insuficientes para
poder sobrevivir?
En cuanto a las especialidades instrumentales, en los conservatorios se encuentran algunos
solistas frustrados. Muchos alumnos tienen la necesidad de ser y sentirse instrumentistas
solistas (hay especialidades, como el piano, en que no se presentan muchas más opciones, al
menos no que los alumnos conozcan al principio). Con su desarrollo educativo, los pianistas
observan que hay otras posibilidades: pianista acompañante, integrante de un grupo de
cámara, el piano como instrumento integrante de la orquesta sinfónica (poco común), etc...
Pianistas e instrumentistas en general, muchos comienzan el grado elemental por indicación,
animación (u obligación, en algunos casos) paterna, y en un ambiente viciado por las
competiciones existentes entre padres con frases tan escuchadas en los pasillos de los
conservatorios como “mi hija es la mejor” o “mi hijo es muy buen músico porque tiene oído
absoluto” (tener oído absoluto no implica que un músico sea mejor que otro que no lo tiene).
Es por estas competencias paternales por lo que se crea el ansia de ser el mejor, de
individualismo, de independencia, de tener obligatoriamente que destacar en todo, en el
grupo-clase (lenguaje musical, composición, análisis y armonía) o en el grupo instrumental
(orquesta, banda, música de cámara, etc.), y no saben los padres que están creando un
pequeño músico cuyo futuro se verá frustrado.
Sus opciones son:
1. Ser solista, ejercer como tal y poder vivir de ello: es muy difícil y hay que tener algo
más que cualidades para conseguirlo, se necesita mucha suerte y, a veces, un padrino
que te sepa guiar, además de ser buenísimo. Si no eres solista, siempre puedes tocar en
una orquesta, una banda, formar tu grupo de cámara instrumental, ser pianista
acompañante (de un coro, repertorista, etc.), hasta puede ser que saques una plaza en
propiedad y tengas un sueldo garantizado el resto de tu vida haciendo lo que más te
gusta: TOCAR.
2. Si no consigues trabajo ni como solista o como instrumentista en un grupo, te
deprimes y te hundes en la miseria. En ese momento te das cuenta de que para lo que
me han preparado en el conservatorio es para tocar o para componer, en mi casa me
llamaban compositor o instrumentista, y siempre he sufrido esas comparaciones que
establecían mis padres con respecto a otros alumnos, yo tenía que ser el mejor por
fuerza y siempre sentí esa presión. Sin embargo, no he tenido suerte y no puedo vivir
únicamente de la vida artística ¿qué hago? Soy profesor: en un conservatorio, en una
escuela de música, etc. No hago lo que me gusta ni para lo que me he preparado,
aunque tampoco sea un trabajo nada despreciable. Para un docente especialista en
música es uno de los campos más agradecidos de la enseñanza, pero no es la solución
a no encontrar trabajo, no es un parche. Para impartir clase en un conservatorio
público, se supone que hay que pasar un examen de oposición en el que tienes que
demostrar una destreza instrumental y unos conocimientos pedagógicos, sin embargo,
y en conversaciones informales con miembros de tribunales de oposición, eran los
primeros que confesaban, que lo que más importa y puntúa en un aspirante es el alto
nivel de ejecución instrumental, y no tanto la capacidad pedagógica.
En las materias
“teóricas” como Lenguaje Musical, en donde el profesor toma contacto con alumnos
de edades muy tempranas, se atiende más en serio a estas aptitudes pedagógicas del
aspirante y al grado de desarrollo de sus capacidades auditivas e interpretativas.
Además, como salida profesional, la docencia en conservatorio es una salida sujeta a
la disponibilidad de plazas que oferte la administración pública, y no es muy amplia.
En conclusión, es una salida profesional que tiene sus dificultades, al igual que las
anteriores.
El profesor de conservatorio debe formarse tanto en su carrera docente como en su vertiente
artística, por lo que es adecuado que compagine ambas actividades, sin que ninguna vaya en
detrimento de la otra, ya que contribuye a su formación como músico y a la de sus alumnos,
que también tienen que recibir esa formación artística, aunque no únicamente.
Se observa que el modelo de enseñanza actualmente vigente en los conservatorios superiores
de música condiciona las expectativas profesionales de los alumnos de grado superior
dirigiéndolos principalmente a la interpretación como salida laboral superior con respecto a
las otras existentes.
En áreas como el interés por la investigación (instrumental, musicológica
y pedagógica) que en la universidad tiene una tradición muy reconocida, en el conservatorio
todavía no se anima a los alumnos a realizar estudios a estos niveles. La explicación es la
siguiente:
Actualmente, los profesores de grado superior deben ser catedráticos en
música; el curso pasado en Galicia solamente había cinco personas que
ostentaban tal título en los conservatorios superiores (cuatro profesores en Vigo
y uno en Coruña). Por tanto no hay tradición de realizar trabajos de
investigación en música en los conservatorios gallegos. Si los profesores no
tienen esa experiencia, es difícil que los alumnos se motiven para realizarla.
Debemos preguntarnos, ¿queremos formar músicos o únicamente instrumentistas?
En las carreras universitarias de magisterio y de pedagogía, preparan a los futuros docentes en
las materias de pedagogía y didáctica, pero en el conservatorio no hay una preparación seria
en estas materias, se las toman muy a la ligera.
Quien tiene un buen maestro, será un buen
maestro. El alumno toma el ejemplo de aquél que le enseña, y si tiene un ejemplo de un mal
docente, alguien a quien no le guste impartir clase, ese alumno probablemente será un mal
profesor, o en el mejor de los casos, no recibe la atención que merece como alumno en
perjuicio de su formación. ¿Cuántos profesores de conservatorio son docentes por vocación?
¿Cuántos son docentes porque no ha sido suficientemente exitosa la faceta artística de su
profesión y no les gusta la labor docente?
Afortunadamente, hay profesores que buscan la formación docente que no han tenido en
cursos impartidos por verdaderos pedagogos reconocidos como Emilio Molina, Ana Lucía
Frega, Mecí de Gainza, etc. Con esto, pretenden completar su formación y mejorarla,
consiguiendo un progreso a nivel profesional. Pero no se debe dejar un aspecto tan importante
en estas titulaciones como es la preparación docente, al libre juicio y responsabilidad del
futuro profesor, sino que debería serle proporcionada tal formación durante sus estudios de
grado superior. Para paliar esta laguna en la formación docente, un grupo de profesores de la
universidad de La Laguna pretende dar a conocer la iniciativa de crear un nuevo título:
Experto Universitario en Métodos y Recursos de Educación Musical con la finalidad de
completar la formación académica musical de los titulados universitarios, de los que han
cursado las Enseñanzas de Régimen Especial y de los profesionales de cualquier ámbito
musical, ofreciéndoles la posibilidad de perfeccionar su desarrollo profesional, científico,
técnico y artístico.
Más información sobre esta nueva titulación en: Lorenzo Yanes, A. I. Experto
Universitario en Métodos y Recursos de Educación musical. Revista electrónica de LEEME (Lista
Europea de Música en la Educación). Nº 15 (Mayo, 2005) http://musica.rediris.es
Por suerte, he conocido a un buen número de profesores de conservatorio con una gran
formación pedagógica y musical, y que se preocupan por la evolución de su carrera como
docentes, intentando mejorar y progresar en ella, sin embargo sería necesario que estas
enseñanzas cuidasen un poco más el planteamiento de su plan de estudios. Ya que la docencia
es una de las salidas profesionales más habituales de los profesionales de la música, sería
necesario insistir más en la formación pedagógica y didáctica de los alumnos de grado
superior y devolverle la importancia que tienen estas asignaturas en cada una de las
especialidades superiores.
profesionales de los alumnos de grado superior dirigiéndolos principalmente a la
interpretación como salida laboral. Esto plantea un problema, ya que una de las
principales salidas laborales es la docencia. Así que el sistema se realimenta de
docentes poco preparados y con escasa o ninguna vocación.
Las expectativas de las especialidades no instrumentales la mayoría de las veces ven como
salida profesional más probable la de la docencia. Pocos son los que estudian composición y
creen que van a vivir de sus propias composiciones, a tener una seguridad laboral al dedicarse
a componer y publicar partituras propias originales, que el público va a pagar por escucharlas
o por comprarlas.
Todos piensan que eso puede llegar a suceder alguna vez, ¿por qué no?
Pero con un pensamiento muy lógico y muy realista piensan que su salida profesional más
real, probable y segura es la docencia..... Pero, ¿les gusta enseñar? ¿Están recibiendo una
formación pedagógica y didáctica completa que los capacite como verdaderos profesionales
de la educación en el campo de la composición, o simplemente se les habilita como una salida
profesional secundaria, con una asignatura de prácticas y otra de pedagogía a las que ni
siquiera sus profesores dan la importancia necesaria ya que en muchos casos ni a esos mismos
profesores les gusta ni les han enseñado a impartir docencia?¿Cuántos de ellos se dedican a
impartir clase en un centro público o privado como salida alternativa a una práctica
compositiva o instrumental que no permite más que unos mínimos ingresos insuficientes para
poder sobrevivir?
En cuanto a las especialidades instrumentales, en los conservatorios se encuentran algunos
solistas frustrados. Muchos alumnos tienen la necesidad de ser y sentirse instrumentistas
solistas (hay especialidades, como el piano, en que no se presentan muchas más opciones, al
menos no que los alumnos conozcan al principio). Con su desarrollo educativo, los pianistas
observan que hay otras posibilidades: pianista acompañante, integrante de un grupo de
cámara, el piano como instrumento integrante de la orquesta sinfónica (poco común), etc...
Pianistas e instrumentistas en general, muchos comienzan el grado elemental por indicación,
animación (u obligación, en algunos casos) paterna, y en un ambiente viciado por las
competiciones existentes entre padres con frases tan escuchadas en los pasillos de los
conservatorios como “mi hija es la mejor” o “mi hijo es muy buen músico porque tiene oído
absoluto” (tener oído absoluto no implica que un músico sea mejor que otro que no lo tiene).
Es por estas competencias paternales por lo que se crea el ansia de ser el mejor, de
individualismo, de independencia, de tener obligatoriamente que destacar en todo, en el
grupo-clase (lenguaje musical, composición, análisis y armonía) o en el grupo instrumental
(orquesta, banda, música de cámara, etc.), y no saben los padres que están creando un
pequeño músico cuyo futuro se verá frustrado.
Sus opciones son:
1. Ser solista, ejercer como tal y poder vivir de ello: es muy difícil y hay que tener algo
más que cualidades para conseguirlo, se necesita mucha suerte y, a veces, un padrino
que te sepa guiar, además de ser buenísimo. Si no eres solista, siempre puedes tocar en
una orquesta, una banda, formar tu grupo de cámara instrumental, ser pianista
acompañante (de un coro, repertorista, etc.), hasta puede ser que saques una plaza en
propiedad y tengas un sueldo garantizado el resto de tu vida haciendo lo que más te
gusta: TOCAR.
2. Si no consigues trabajo ni como solista o como instrumentista en un grupo, te
deprimes y te hundes en la miseria. En ese momento te das cuenta de que para lo que
me han preparado en el conservatorio es para tocar o para componer, en mi casa me
llamaban compositor o instrumentista, y siempre he sufrido esas comparaciones que
establecían mis padres con respecto a otros alumnos, yo tenía que ser el mejor por
fuerza y siempre sentí esa presión. Sin embargo, no he tenido suerte y no puedo vivir
únicamente de la vida artística ¿qué hago? Soy profesor: en un conservatorio, en una
escuela de música, etc. No hago lo que me gusta ni para lo que me he preparado,
aunque tampoco sea un trabajo nada despreciable. Para un docente especialista en
música es uno de los campos más agradecidos de la enseñanza, pero no es la solución
a no encontrar trabajo, no es un parche. Para impartir clase en un conservatorio
público, se supone que hay que pasar un examen de oposición en el que tienes que
demostrar una destreza instrumental y unos conocimientos pedagógicos, sin embargo,
y en conversaciones informales con miembros de tribunales de oposición, eran los
primeros que confesaban, que lo que más importa y puntúa en un aspirante es el alto
nivel de ejecución instrumental, y no tanto la capacidad pedagógica.
En las materias
“teóricas” como Lenguaje Musical, en donde el profesor toma contacto con alumnos
de edades muy tempranas, se atiende más en serio a estas aptitudes pedagógicas del
aspirante y al grado de desarrollo de sus capacidades auditivas e interpretativas.
Además, como salida profesional, la docencia en conservatorio es una salida sujeta a
la disponibilidad de plazas que oferte la administración pública, y no es muy amplia.
En conclusión, es una salida profesional que tiene sus dificultades, al igual que las
anteriores.
El profesor de conservatorio debe formarse tanto en su carrera docente como en su vertiente
artística, por lo que es adecuado que compagine ambas actividades, sin que ninguna vaya en
detrimento de la otra, ya que contribuye a su formación como músico y a la de sus alumnos,
que también tienen que recibir esa formación artística, aunque no únicamente.
Se observa que el modelo de enseñanza actualmente vigente en los conservatorios superiores
de música condiciona las expectativas profesionales de los alumnos de grado superior
dirigiéndolos principalmente a la interpretación como salida laboral superior con respecto a
las otras existentes.
En áreas como el interés por la investigación (instrumental, musicológica
y pedagógica) que en la universidad tiene una tradición muy reconocida, en el conservatorio
todavía no se anima a los alumnos a realizar estudios a estos niveles. La explicación es la
siguiente:
Actualmente, los profesores de grado superior deben ser catedráticos en
música; el curso pasado en Galicia solamente había cinco personas que
ostentaban tal título en los conservatorios superiores (cuatro profesores en Vigo
y uno en Coruña). Por tanto no hay tradición de realizar trabajos de
investigación en música en los conservatorios gallegos. Si los profesores no
tienen esa experiencia, es difícil que los alumnos se motiven para realizarla.
Debemos preguntarnos, ¿queremos formar músicos o únicamente instrumentistas?
En las carreras universitarias de magisterio y de pedagogía, preparan a los futuros docentes en
las materias de pedagogía y didáctica, pero en el conservatorio no hay una preparación seria
en estas materias, se las toman muy a la ligera.
Quien tiene un buen maestro, será un buen
maestro. El alumno toma el ejemplo de aquél que le enseña, y si tiene un ejemplo de un mal
docente, alguien a quien no le guste impartir clase, ese alumno probablemente será un mal
profesor, o en el mejor de los casos, no recibe la atención que merece como alumno en
perjuicio de su formación. ¿Cuántos profesores de conservatorio son docentes por vocación?
¿Cuántos son docentes porque no ha sido suficientemente exitosa la faceta artística de su
profesión y no les gusta la labor docente?
Afortunadamente, hay profesores que buscan la formación docente que no han tenido en
cursos impartidos por verdaderos pedagogos reconocidos como Emilio Molina, Ana Lucía
Frega, Mecí de Gainza, etc. Con esto, pretenden completar su formación y mejorarla,
consiguiendo un progreso a nivel profesional. Pero no se debe dejar un aspecto tan importante
en estas titulaciones como es la preparación docente, al libre juicio y responsabilidad del
futuro profesor, sino que debería serle proporcionada tal formación durante sus estudios de
grado superior. Para paliar esta laguna en la formación docente, un grupo de profesores de la
universidad de La Laguna pretende dar a conocer la iniciativa de crear un nuevo título:
Experto Universitario en Métodos y Recursos de Educación Musical con la finalidad de
completar la formación académica musical de los titulados universitarios, de los que han
cursado las Enseñanzas de Régimen Especial y de los profesionales de cualquier ámbito
musical, ofreciéndoles la posibilidad de perfeccionar su desarrollo profesional, científico,
técnico y artístico.
Más información sobre esta nueva titulación en: Lorenzo Yanes, A. I. Experto
Universitario en Métodos y Recursos de Educación musical. Revista electrónica de LEEME (Lista
Europea de Música en la Educación). Nº 15 (Mayo, 2005) http://musica.rediris.es
Por suerte, he conocido a un buen número de profesores de conservatorio con una gran
formación pedagógica y musical, y que se preocupan por la evolución de su carrera como
docentes, intentando mejorar y progresar en ella, sin embargo sería necesario que estas
enseñanzas cuidasen un poco más el planteamiento de su plan de estudios. Ya que la docencia
es una de las salidas profesionales más habituales de los profesionales de la música, sería
necesario insistir más en la formación pedagógica y didáctica de los alumnos de grado
superior y devolverle la importancia que tienen estas asignaturas en cada una de las
especialidades superiores.
Mª Elena Sobrino
1 comentarios:
Muy interesante y cuántas verdades dice...
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